Santísimo Cristo Yacente, para la Hermandad de la Soledad, de Almagro. La tradición de las imágenes de Cristo Yacente, se remonta al siglo VIII, en que a finales de la época visigoda, se veneraba en Sevilla un imagen de Cristo muerto.

  A la invasión árabe la imagen fue escondida para evitar su profanación, como otras muchas de Sevilla. Cinco siglos después fue hallada, tras un muro, en una casa del barrio de los Humeros.
  Imagen que sirvió para iniciar el culto al Señor Muerto, y la procesión del Santo Entierro, todavía en el reinado de Fernando III el Santo. Nuestro joven escultor, Fariñas Romero, discípulo de Dubé de Luque, gran maestro de la imaginería Sevillana de finales del XX, ha realizado este Cristo Yacente, teniendo en cuenta en primer lugar, su sentido teológico
 

Porque una imagen religiosa es ante todo. Religiosa, representativa de un punto de la teología. La figura de Cristo Muerto, plantea ante todo más que la propia muerte, el sentido de la muerte: pasión aceptada, sacrificio doloroso, redención del linaje humano.

  Pero para que haya redención, es porque antes existió motivo para redimir. La Humanidad había delinquido, en el Paraíso Terrenal, al cometer el primer pecado, que se transmite desde el pie del árbol de la manzana hasta el pie del árbol de la Cruz.
  Todo el linaje humano, sometido a la servidumbre del pecado, generación tras generación. Cristo lo redime pero en su acto redentor, hay un ejercicio de piedad, de conmiseración, de lástima hacia el mundo.
  Piedad, conmiseración que ha de relajarse en la expresión del rostro de Cristo muerto. Cristo no va a sentir odio hacia quienes le crucificaron; pero tampoco Cristo ha de sentirse víctima, sufridor; la expresión del Cristo Muerto ha de reflejar ante todo esa piedad, conmiseración, hacía el mundo, al que redime.
 

Realizado para la Hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y Santo Entierro de Almagro (Ciudad Real), procesionó por vez primera en esta Semana Santa 2004, en dicha localidad, el Viernes Santo 9 de Abril.

  La talla ha sido realizada en madera de cedro real y con una medida de 1.80 cm de altura; representa el rigos mortis, con piernas semiflexionadas y los rasgos característicos post mortem.
  Como datos curiosos cabe destacar que la moña derecha del sudario asemeja la forma de una rosa que simboliza la vida después de la muerte.